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tigre

Publicada en El Espectador.com
[Febrero 28 de 2013]

Petro es el primer alcalde que ha asumido con progresismo la defensa de los animales. La suspensión de las corridas de toros en la Santamaría y la sustitución de los vehículos de tracción animal son dos de las decisiones que evocaremos cada vez que evaluemos las transformaciones culturales en estos 14 meses.

Pero a la buena evocación, hoy la sucede el desconcierto de no saber por qué algunos temas de protección animal del proyecto “Bogotá humana con la fauna”, del Plan de Desarrollo, son objeto de desprecio por parte de funcionarios que no representan las ideas del progresismo.

Son varios los hechos que nos hacen pensar que en el Distrito hay más de un funcionario en contra de los temas animalistas del Plan de Desarrollo: la dilación de siete meses para firmar un decreto que le otorga competencias a la Secretaría de Ambiente en materia de fauna doméstica (falta la firma de la Secretaría de Gobierno), el estancamiento del IPES en la alternatividad comercial para los vendedores de animales de las plazas de mercado, el torpedeo de la Secretaría de Ambiente al proyecto de acuerdo por el cual se formulan los lineamientos de la política pública de protección animal, el aval de la Secretaría de Gobierno a espectáculos de circos con animales y el préstamo de predios del IDU e IDRD a empresarios circenses (reconociendo que en las últimas horas el IDRD le notificó a uno de estos empresario que no le prorrogaría el contrato del predio ubicado en la carrera 30 con calle 63, vigente hasta el 3 de marzo de 2013).

Si el proyecto afectara poderes económicos, entenderíamos las oposiciones, pero todo el que lo lea se dará cuenta de que contiene aspiraciones justas que no requieren de onerosos presupuestos y, por el contrario, redundarán en dignidad para todos.

¿Acaso se trata de infames saboteos personales fruto de viejas rencillas de las que no entendemos los ciudadanos, o de la enquistada desidia institucional que esta vez se ensaña contra los animales? Nos inclinamos a pensar que es, más bien, lo dicho al comienzo: un sector del gobierno al que le quedó grande el progresismo de Petro.

Tan nocivo como no dejar hacer, es que funcionarios a los que les corresponde acatar el mandato popular ejerzan en la sombra poderes paralelos. Los bogotanos que votamos por Petro elegimos a un solo mandatario, cuya propuesta programática apoyamos, y ésta incluye a los animales.

Un gobierno que aspira a transformar el modelo de ciudad debe contar con funcionarios comprometidos, jugados con la propuesta programática, convencidos de las ideas progresistas y prestos a decisiones complejas para quebrar la inercia del modelo predador que nos tiene sobreaguando en tantos temas.

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