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El 4 de enero en Cartagena y el 20 de febrero en Barranquilla, los colombianos tendremos corridas de toros en ciudades donde no existe tradición taurina. Cartagena tuvo su última corrida hace tres años cuando los cartageneros naturalmente dejaron de asistir; Barranquilla, incluso, carece de plaza. Allí sus alcaldes decidieron dar luz verde a un espectáculo que, por violento, se extingue rápidamente en otras ciudades del mundo. De más está nombrar las graves necesidades básicas insatisfechas que padecen los habitantes de estas dos ciudades de la costa.

Y es que con la alcaldía de Elsa Noguera en Barraquilla y la de Dionisio Vélez en Cartagena, ambas avaladas y respaldadas por el ex ministro Germán Vargas Lleras, hermano del presidente de la junta directiva de la Corporación Taurina de Bogotá, Enrique Vargas Lleras, los taurinos, hoy agazapados en el burladero –lugar donde los toreros se resguardan del toro– por la fuerte opinión pública en contra de las corridas de toros, parecen haberse asegurado la cuota taurina para el 2014 en estas ciudades, en contra de la Corte Constitucional. 

Según Juan Camilo Matamoros, empresario de Matamoros S.A., empresa organizadora de los eventos en ambas ciudades, su empresa fue contactada en agosto de 2013, cuando se alistaban las elecciones atípicas en Cartagena, para solicitarles organizar la corrida de toros a realizarse el 4 de enero en la Heroica. De acuerdo con el empresario, esta corrida es financiada en su totalidad por la administración municipal de Cartagena y la alcaldía habría regalado la mitad de la boletería con el ánimo de recuperar la tradición taurina en la ciudad.

De ser esto cierto, Vélez estaría violando cuatro de las condiciones establecidas por la Corte para realizar corridas de toros: la de la tradición periódica, demostrada e ininterrumpida, la de las ocasiones autorizadas, la de la prohibición del destino de dineros públicos para su realización y la de eliminar o morigerar el sufrimiento del animal.

En Barranquilla, por su parte, se trataría de una actividad organizada y financiada por la empresa Matamoros, quien tendría que asegurar la plaza portátil porque allí jamás ha habido corridas de toros. Valga agregar el escándalo que hoy enfrenta la alcaldesa Elsa Noguera, fórmula vicepresidencial de Vargas Lleras en 2012, por la construcción de un coso en el que, según han denunciado los defensores de animales de la ciudad, serán eliminados masivamente los perros y gatos sin hogar, abandonados o extraviados, sin que exista la más mínima política de protección animal.  En este caso, se trata de darle cumplimiento a un Decreto firmado por el ex alcalde de Barranquilla, Alex Char, también de Cambio Radical, quien apoyó la candidatura del hoy alcalde de Cartagena.

En esta historia ya se lee un nuevo capítulo de la vulgar política colombiana donde los toros hacen parte del acuerdo para el deleite de las roscas que dilapidan el erario público, mismas que tienen a la población arrinconada en la pobreza.

¿Será que a cambio de plata, promoción y campaña para cargos de elección popular por parte del hermano mayor de los Vargas Lleras, está la comisión de éxito para el hermano menor de la familia traducida en la incubación de las corridas de toros donde no existe o se ha perdido la tradición? Como dicen en los mentideros políticos: Averígüelo Vargas.

Declaraciones del empresario Matamoros:
Parte 1
Parte 2

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