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lagarto

Publicada en Publimetro Colombia
[Abril 15 de 2015]

Hace siete años dejé de fumar, tras doce sin pausa, cuando llegó a mis manos un video, logrado con cámara oculta, en el que se veía a una chimpancé preñada, atada a máquinas, forzada a fumar, envuelta en el humo de los venenos del cigarrillo, con la expresión en el rostro de quien prefiere morir. Confieso que me derrumbé. Se trataba de uno de los experimentos más comunes de la industria tabacalera para mantener su sucio negocio bajo el paraguas de la “investigación científica”.

Pero no sólo lo que nos mata pasa por allí. Buena parte de los productos cosméticos, farmacéuticos y de aseo que consumimos también han sido experimentados en animales. No por nuestra seguridad, sino por la economía de industrias que prefieren mantener holocaustos de animales martirizados (¡15 millones al año!), antes que invertir en algunos de los métodos alternativos que hoy recomiendan instituciones prestigiosas.

Y es que a la industria cosmética y farmacéutica poco le importan la ética y el bienestar. Su interés es mantener un negocio basado en subvenciones y abaratamiento de costos, camuflado en la caricatura de lo que se nos ha vendido como ciencia: hombres y mujeres envueltos en batas blancas que, como en efecto ocurre, se han vuelto insensibles a fuerza de violentar seres sufrientes. Nada más cercano a la ciencia que practica Patarroyo con sus miles de micos traficados, inoculados y matados. Nada más alejado de los criterios de buena ciencia que honra nuestra bondad e inteligencia.

No son pocas las instituciones científicas europeas y norteamericanas (continente y países con larga tradición en experimentación animal) que hoy trabajan en la búsqueda de alternativas para Reemplazar el uso de animales, Reducir su número en experimentos y Refinar los métodos (principio de las 3R). Por supuesto, motivadas por los cambios sociales que reclaman respeto por la vida de los animales, pero también, por las constataciones de que muchos resultados obtenidos mediante experimentación en animales no son extrapolables a los seres humanos, incluso, representan riesgos.

Ingeniería tisular, tecnologías con células madre y modelización informática son algunos de los procedimientos más prometedores en el reemplazo de animales en pruebas como las de toxicidad, en las cuales aquellos son sometidos a dosis letales de ingredientes, ulceración cutánea y pruebas alergénicas, de inhalación e inyección de tóxicos, entre otros experimentos. Uno de los más comunes en la industria del maquillaje es el “Test Draize”, que consiste en la aplicación de productos químicos, sin anestésicos, en los ojos de animales conscientes, generalmente conejos, para producir irritación ocular.

Lo cierto es que hoy tenemos la posibilidad de elegir entre productos que han sido experimentados en animales por conveniencia de las industrias, o productos que han sido elaborados mediante procedimientos éticos y seguros. El listado de marcas no testadas en animales, disponible en el siguiente enlace, es una buena guía inicial: http://www.crueltyfreeinternational.org/es/ Tenga en cuenta que la mayoría de productos que llegan a Colombia provienen de Europa y Estados Unidos.

24 de abril, día internacional in memóriam de los miles de millones de animales sacrificados en nombre de la ciencia.

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