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Publicada en Publimetro Colombia
[
Abril 22 de 2015]

Hay situaciones y rincones de Colombia que son una radiografía de lo malo que ocurre en nuestro país; pero que a su vez, reflejan lo mejor de nosotros mismos cuando la tragedia se cierne sobre la fragilidad de la vida.

El Polideportivo de Santa Marta se ha convertido en uno de esos lugares en los que confluyen la desidia del gobierno y el activismo ciudadano, la perezosa indiferencia de muchos y la diligencia compasiva de otros, la pobreza de quienes abandonan y la grandeza de quienes rescatan, la maldad y la bondad, la fealdad y la belleza. La respuesta ante los maullidos de hambre y dolor han hecho la diferencia.

Hace aproximadamente seis años el Polideportivo de Santa Marta empezó a convertirse en un lugar de olvido y desamor. De dos, pasaron a ser decenas los gatos abandonados, enfermos y muertos, cuya población crecía al ritmo de la indiferencia. El gobierno de la ciudad, como ha sido frecuente en tantas circunstancias de nuestro país, se extravió en el desinterés que suele encubrirse con burocracia. Pese a los llamados, la cifra de gatos en desgracia pronto superó el centenar.

El espectáculo no podía ser más desgarrador. Cachorros de días de nacidos abrumados por la gripe y las pulgas, pequeños sobrevivientes con los ojos cerrados por infecciones y sin voz de tanto maullar, madres gestantes y lactantes con la piel pegada a los huesos y apenas con fuerzas para andar, y gatos heridos entregados a su suerte a fuerza de batallar. Hoy, la población de gatos del polideportivo es de aproximadamente 130 entre adultos y cachorros. El que llega va muriendo por insalubridad.

Si la situación no es peor, es gracias a los voluntarios que, como un apostolado, han llegado a rescatar, curar y alimentar. Mientras tanto, el gobierno ve la manera de “solucionar el problema” para los juegos bolivarianos 2017, sin poner un peso. Los más de cinco millones que han sido invertidos, hasta ahora, en atención veterinaria, esterilizaciones, traslados a Bogotá y manutención de gatos en hogares de paso, han salido de los bolsillos de los donantes y voluntarios que se esfuerzan por evitar una masacre. En total, 85 han sido rescatados.

Lo cierto es que en las reuniones con la administración de Santa Marta sólo se constata la falta de voluntad de la alcaldía para apersonarse de la situación y su negativa a esterilizar masivamente, única manera eficaz y humanitaria de evitar que nuevos gatos que lleguen a sufrir. Entre tanto, los pobladores continúan sin recibir educación sobre tenencia responsable de animales de compañía. Así, mientras unos rescatan, otros abandonan. Y el destino del dinero asignado a la creación de un albergue, permanece incierto.

Por ello, quiero invitar a mis lectores a salirle al paso a esta desidia institucional, apoyando las campañas “Adopta a un gato samario” y “Apadrina una esterilización” que adelantan los voluntarios con esfuerzo, coraje y responsabilidad. De sus siete vidas, los gatos de Santa Marta aún conservan una, cuya capacidad de amar permanece intacta. Hoy ellos nos ofrecen, a través de su sufrimiento, honrar lo mejor de nosotros mismos.

Video de las campañas: vimeo.com/chiguiro/gatossantamarta
Coordinadora: Dania Camacho: https://www.facebook.com/daniacamacho
Contacto: 3164071941 – cafutags@gmail.com

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