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Publicada en Publimetro Colombia
[Diciembre 2 de 2015]

Desde 2010, la naturaleza y los animales tienen tribunal. La “Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra: respuesta a la Conferencia de Copenhague”, realizada en Cochabamba Bolivia, arrojó la “Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra”, en virtud de la cual se creó el Tribunal Internacional que hoy lleva su nombre.

Dado que los gobiernos han omitido su deber de garantizar los derechos de la naturaleza, numerosas organizaciones de la sociedad civil y referentes académicos del mundo entero, como la premio nobel alternativo Vandana Shiva y el científico social Boaventura de Sousa Santos, tomaron el liderazgo para exigirlos. Casos como el de Chevron en Ecuador y fractura hidráulica (fracking) en Estados Unidos, son algunos de los sancionados a la fecha.

Este Tribunal tiene la jurisdicción de investigar y dictaminar violaciones serias a los derechos inherentes a la Madre Tierra, determinar responsabilidades y emitir sentencias que abarcan sanciones morales, recomendaciones y opiniones consultivas a los responsables de los hechos, incluyendo a los estados.

Por ello, de momento no podría haber mejor escenario para exponer los dos casos más aberrantes de tortura animal que se hayan producido en Colombia. El 5 de diciembre en París, en el marco de la Cumbre Mundial del Clima COP21, este Tribunal escuchará el memorial “Corralejas en Colombia. Caso de violación a los derechos de los animales”, en el que expondremos las matanzas del 4 y el 18 de enero en Turbaco (Bolívar) y Buenavista (Sucre), donde un toro y un caballo, respectivamente, fueron masacrados públicamente por los pobladores, con la complicidad de los mandatarios locales. Este será el primer caso de violación a los derechos de los animales que escuche el Tribunal.

La lectura que haremos no será exclusivamente sobre la violación a los derechos de las víctimas animales en las demenciales masacres, cuya demostración la basaremos en dictámenes periciales, registros de medios de comunicación y los dos videos que circularon a través de las redes sociales, cuya crudeza es insoportable. También demostraremos que las corralejas son la expresión de un poder colonial de hacendados y ganaderos que persiste en la región caribe colombiana, donde el pueblo es brutalizado por alcohol y dinero y su descomposición social se expresa en la violencia contra los animales.

Nuestra expectativa es que el Tribunal declare al Estado colombiano responsable de las dos masacres por su conducta permisiva y negligente, y le haga un llamado para que adhiera la Declaración y legisle en beneficio de los animales y del reconocimiento de unos derechos fundamentales para ellos, sin excepción.

No todo lo resuelve el derecho mediante su lenguaje e instancias tradicionales. En estos tiempos, cuando nuevos temas empiezan a ocupar las agendas y se ponen en entredicho certezas del pasado como la de la soberanía humana sobre el resto de los animales y la naturaleza, instancias éticas alternativas como el Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza tienen el poder de gestar nuevos pactos sociales.

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