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lagarto

Publicada en Publimetro Colombia
[Diciembre 16 de 2015]

De la rica imaginería bíblica me gusta la alegoría a la familia de animales y humanos que comparten en un pesebre en algo más que armonía. Hay en esa reunión una poderosa imagen de hermandad entre todas las criaturas. No hace falta el catolicismo para ver en ella la evocación de un estado de paz original. El burro, el buey, las ovejas y los demás animales convidados a esta escena familiar en las variopintas versiones caseras son, junto a José, María y Jesús (o cualquier versión de familia), una representación de la comunidad. Pastoril, ciertamente, pero no por ello menos elocuente del amable sentimiento que evoca la navidad.

En el Nacimiento, según la biblia, nadie echó pólvora, ofreció a los visitantes una bacanal cárnica, llevó un animal silvestre, abandonó al gato por ir al portal o regaló al Niño un perro. Permítame cinco claves para vivir una navidad sin crueldad:

1. Cero pólvora ¿Sabía que la pólvora aterroriza a los animales por sus agudos sentidos, hace que las aves abandonen sus nidos, ocasiona en los animales abortos y muertes por infarto y causa más extravíos de perros y gatos de los que ocurren durante el año? Mejor sin ella. Que las luces que encienda en la navidad sean las de las velitas, los adornos y la dicha de estar en familia.

2. No al abandono ¿Sabía que navidad es la época en la que más se abanonan perros y gatos? No abandone a un ser que hace parte de su familia y jamás lo dejaría. Si es perro, llévelo con usted de vacaciones; de lo contrario, póngalo en manos de un buen amigo o un familiar. Si es gato, déjelo en casa con todo lo necesario. Que alguien de su confianza vaya cada día a mimarlo, alimentarlo, ponerle agua fresca, cambiarle la arena y jugarr con él. Recuerde que dos gatos son mejores que uno.

3. Sí a la adopción ¿Sabía que ocho de cada diez animales regalados en navidad son abandonados? Llevar a un perro o a un gato a casa debe ser una decisión tomada en familia, pero si hay acuerdo sobre este asunto y la idea es que su llegada sea un regalo para todos, adopte a uno de los miles que aguardan en refugios u hogares de paso en espera de una familia. Nunca compre a un animal.

4. Nada de silvestres ¿Sabía que navidad es la época de mayor tráfico y comercio de animales silvestres? Por pequeño sea, jamás compre o lleve a casa un animal cuyo hogar no pueda ni deba ser otro que su hábitat natural. Déje a esas extraordinarias criaturas vivir en el único lugar donde pueden hacerlo y regrese a casa a disfrutar del amor de su amigo doméstico.

5. Dése la oportunidad ¿Sabía que en navidad se triplica la cifra de animales sacrificados para consumo humano, llegando a 15 mil millones? Dése la oportunidad de probar una cena vegetariana, aprovechando la rica y variada oferta de productos que hoy existe en el mercado. Haga de su navidad una fiesta de amor y reconciliación con la vida (y su salud), sin excepción.

Feliz Navidad y próspero año nuevo para todos los vivientes.

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